los cineastas

El tiempo, a menudo, es cruel con los cineastas. Son pocas las trayectorias marcadas por la continuidad o la regularidad en una tarea profesional donde los altibajos resultan tan frecuentes como incontrolables por parte de quienes los padecen. Al igual que los intérpretes1, los directores pueden estar en la cresta de la ola durante un período y comprobar, algunos años después, lo efímero de su éxito o su reconocimiento crítico. El teléfono también deja de sonar para ellos y su nombre sólo es motivo de recuerdos, retrospectivas y estudios académicos. Ese silencio, ese quedarse al margen en contra de la propia voluntad, resulta más o menos cruel según las circunstancias y el talante del individuo. Algunos se adaptan, otros se rebelan, unos pocos aprovechan la ocasión para reflexionar con sentido crítico acerca de lo realizado, muchos se sienten perseguidos por los más variados enemigos, confabulados para negarles lo que les corresponde... Las reacciones son múltiples, también las consecuencias derivadas de las mismas. Frustración, desesperanza, escepticismo, paranoia... forman parte de las experiencias de quienes se enfrentan a este difícil reto. Superarlo o llevarlo con dignidad distingue a unos pocos, capaces incluso de enriquecerse gracias a un trance casi siempre amargo.Antonio Ríos Carratalá, 2007)

jueves, 21 de agosto de 2014

Adolfo Arrieta


Adolfo Arrieta
Adolfo Arrieta (Madrid, 28 de agosto de 1942) (71 años) es un director de cine español, considerado pionero del cine independiente tanto en España como en Francia, donde realizó parte importante de su producción, por el carácter artesanal de esta y por el singular aire de libertad que rezuman sus películas.Su lenguaje es francamente poético, al margen de las convenciones narrativas, por lo que se lo ha relacionado con el cine de Jean Cocteau.Habiendo cultivado previamente la pintura, Arrieta comenzó su obra cinematográfica con los cortometrajes rodados en Madrid El crimen de la pirindola (1965) e Imitación del ángel (1966), que constituyeron un hito de iniciación del cine independiente en España.En 1969 conoció a Jean Marais, actor protagonista de La Belle et la Bête (1946), Orphée (1949) y Le testament d’Orphée (1959) de Jean Cocteau, del que además había sido amante.Su última película ha sido el mediometraje Vacanza permanente (2006), premiado en el Festival Internacional de Cine de Lucca, Adolfo Arrieta llegó al planeta perdido por su vocación de cineasta. Extremadamente vanguardista, encontró en Francia la comprensión que le negaba su propio país.se compró una cámara y se dedicó a experimentar por su cuenta.Trabajaba siempre fuera de la industria y, muy dignamente, comenta: "La calidad no tiene relación directa con el presupuesto", pero, de hecho, se veía circunscrito a la sala Caracas de la calle Fuencarral, uno de los pocos cines underground que existieron en Madrid.

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1960

1970
1980

2000





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